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Tsuguharu Foujita: un artista japonés de alma francesa

Tsuguharu Foujita (Ëó§Áî∞ Âó£Ê≤ª) fue un peculiar pintor de principios del siglo XX que se occidentalizó en grado sumo. De hecho se convirtió al catolicismo, se nacionalizó francés y por ello pasó a llamarse Leonard Foujita. Sin embargo, inevitablemente, en sus obras hay un toque, un aire, japonés a pesar de centrarse en temáticas europeas.
Después de estudiar y terminar en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio se marchó a París. Allí se casó con una francesa (Fernande Barrey). Y es que París en aquellos años de comienzos del siglo XX era la capital cultural de Occidente, era donde había que estar si eras artista. En la capital francesa frecuentó a artistas como Modigliani, Picasso, Braque, Juan Gris, Matisse… Solían reunirse en los bohemios cafés de Montparnasse. En aquellos salones se hacía la vida, tanto es así que conoció a su esposa, Fernande, en el Café de la Rotonde. Al día siguiente de haberla visto se presentó con un ramo de flores en su casa, a los pocos días se casaban.

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“Marché aux Puces” (1950)

A pesar de la vida bohemia consiguió vivir de su arte. Pintaba sobre todo mujeres pálidas, desnudos, bodegones, barrios parisinos y gatos, mezclando, por tanto, la temática occidental, la técnica de óleo europea y el fino trazo japonés. Pronto se consolidó como uno de los grandes pintores del Salón de Otoño. La influencia de Modigliani es notoria especialmente en los cuadros sobre mujeres desnudas. Al igual que el genio italiano perteneció a la Escuela de París. En dicho grupo tenían cabida estilos diferentes como el postimpresionismo, el surrealismo, el expresionismo y otras vanguardias. Podríamos clasificar, si es posible, a Foujita como un pintor figurativo vanguardista/impresionista de trazo oriental. El artista era de mente japonesa y alma francesa. Una de sus obras más famosas es “Au Café” y, al igual que otras muchas, puede verse en el Centro Pompidou.

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“Au Café” (1949)

Curiosidades: Pintó los frescos de la capilla de Reims (Notre Dame de la Paix) tras convertirse al catolicismo. En 1911 fue llamado a pintar un retrato al emperador de Corea. Al parecer los orígenes de su esposa, Fernande Barrey, eran bastante turbios, la pareja tuvo una relación muy abierta. Para el pintor las mujeres eran” el centro del universo, creadoras del equilibrio entre el yin y el yan”, por eso, quizás, tuvo varias esposas – además de Fernande- e innúmeras amantes. Viajó por todo el mundo y murió en Zúrich.

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“Jeune Fille dans le Parc”

Fuentes: Ecured, Desde el otro lado del cuadro, Conoce Japón, El País, Centro Pompidou, Wikipedia.