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Seki, el “filo” de Japón

Al sur de la prefectura de Gifu está afincada la ciudad de Seki, la cuna de los filos y uno de los últimos reductos de la cultura samurái.
Seki es entendida en su cultura como la capital del filo; el reino de la espada y la cuchillería. Tanto la más clásica oriental como la “occidentalizada”. Aúna la técnica ancestral y el estilo tradicional a la moderna vanguardia. Una plaza de irrefutable historia de herrería: hogar de la katana original, nada más y nada menos.

Hoy en día, aquellas técnicas destinadas al honor y la guerra, son empleadas para la forja y puesta a punto de algunos de los mejores cuchillos de todo el archipiélago nipón. Un filo inigualable, durabilidad y precisión son los estandartes característicos de las creaciones de esta inigualable ciudad.

La leyenda de los ‘Seki no Hamono’ (“chuchillos de Seki” en nuestro idioma) comienza hacia el siglo XIII, cuando una enorme cantidad de herreros se mudaron a la región en busca de la creación y el perfeccionamiento de estos “hijos del hierro”. Que según dicen muchas voces de todo Japón: “nunca se rompen, nunca se doblan y cortan maravillosamente bien”.

Cualquier buen filo que se precie ha nacido en Seki. Y durante los más de 700 años que lleva liderando el mercado, la amplia mayoría de los señores feudales y samuráis de la historia del país del Sol Naciente han peregrinado a estas tierras hollando su horizonte por anhelo del mejor acero.

Tras el capitular del período Edo y la posterior “occidentalización” de Japón, se produjo un importante descenso de la industria de la katana. Ante esta circunstancia, el negocio se vio obligado a diversificarse hacia la cuchillería. Aunque aún hoy en día se siguen forjando las legendarias espadas para coleccionistas y practicantes de artes marciales, con unos precios que pueden ascender hasta los millones de yenes.

Seki está firmemente establecida como la tercera mejor región mundial junto a la alemana Solingen y la inglesa Sheffield. Como marca de fama mundial. Sus claves radican en la naturaleza y la geografía: las abundantes e incansables aguas del río Nagara, la abundante madera que hace disponer de una fuerte fuente de carbón constante y sus depósitos de arena de hierro. Así perpetúa las fuentes de materia prima de sus orígenes.

Las obras se producen tanto en acero inoxidable como en laminado, y el resultado es fruto incomparable de las costumbres sacadas de las entrañas de Japón puestas en las manos de las innovaciones de nuestro tiempo: un trabajo único y de inimitable calidad. Si tienen la oportunidad de dirigirse a Seki, no deben dejar de visitar la Asociación de cuchillería, el Museo de Herreros o el Salón de la Cuchillería de la localidad. Sin olvidar los múltiples talleres y festividades donde aprender y adquirir ejemplares del sector.

Seki es un lugar que transporta a los aires de una época que ha marcado los anales de la historia. A otros mundos y eras. Casi pareciera que podemos entrar a otra dimensión atravesando el reflejo de una de las legendarias espadas portadas en manos de guerreros de otro tiempo. No se la pierdan.