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Japón: hogar y tendencia de los juegos retro

Los juegos han entroncado nuestras vidas desde que el 24 de mayo de 1971 llegó, -de la mano la recién creada Atari-, el famosísimo ‘Pong’. Aunque, como apunte y justicia, el honor de ser el primer videojuego habido, lo tiene ‘Tennis for two’ lanzado en 1958, por el físico William Higinbotham; al que siguieron muchos otros. Lo que hace al ‘Pong’ tan especial, (además de ser un gran juego), es ser considerado el primer juego lanzado dentro de la industria “videojueguil”, en estado embrionario por aquellos años, tal cual la conocemos hoy en día.

Pocos años después, el sector alzaría un vuelo tan colosal, que acabaría encumbrándola a las cotas de arte, del que goza para una inmensa mayoría de la población. Y un sector con unos beneficios a niveles titánicos y difíciles de igualar, en pugna con industrias del calibre del cine y la televisión. Japón, ha sido, junto a Estados Unidos y de forma indiscutible, la cuna de los mejores y más grandes videojuegos. Pioneros de personajes que han arraigado en la cultura popular y se han quedado como parte de nuestro bagaje cultural más allá de sus respectivos juegos, sagas o entornos digitales.

El impacto en la cultura popular

De igual forma que todos los grandes artistas, músicos o cantantes de la vida real, todo el mundo conoce a Super Mario, Pacman o Donkey Kong. ¿Quién no conoce o ha tenido en sus momentos de la infancia una Atari 2600, NES-Famicom o una Sega Génesis-Mega Drive? La época dorada de la década de los 80 fue un maremágnum que ha marcado para siempre a varias generaciones. Muchos de ellos engendrados y madurados en las tierras de nuestro amado País del Sol Naciente.

El rugir de lo clásico

En los últimos años (casi lustros se podría decir sin ambigüedades) estamos viviendo una oleada de lo pionero y lo clásico (apodado ‘retro’ por los más entregados a ello) en todas las facetas de la producción. Reediciones de los juegos o de las videoconsolas que los soportaban en miniatura y con avances del momento, fiebre por rejugar a nuestros juegos de la infancia, mercados especializados de las máquinas recreativas que se usaban en los míticos –y añorados- locales especializados de la época, merchandising de casi cualquier tipo, ropa en todas las grandes cadenas… han vuelto para quedarse, aunque para muchos, jamás se fueron.

Empresas japonesas como Nintendo, Sony o Sega, auténticos bastiones y referentes de la industria, se han encargado de alimentar esta moda o sector con versiones miniaturizadas de sus consolas más clásicas y afamadas o reediciones o remasterizaciones de sus juegos o sagas emblemáticas. Algunos de los cuales aún están por salir.

Tal es el efecto de esta corriente de lo pionero, que las propias empresas programan sus nuevos sistemas haciéndolos totalmente compatibles con las plataformas clásicas. La retrocompatibilidad. Sufriendo auténticas campañas de desprestigio o de viralidad negativa de no incluir –o hacerlo previo pago o de formas no demasiado optimizadas- esta posibilidad en los carísimos nuevos sistemas. Aunque no descubriremos nada nuevo a los versados en las tierras niponas, recomendamos encarecidamente visitar el barrio de Akihabara

Más que una moda

El atractivo innegable de los productos, su calidad y los nuevos ‘packaging’ supone una auténtica explosión de seguimiento y recuerdos. Las estampas de las familias de antaño, entornadas al videojuego y a la televisión de tubo gruesa de la época, ahora renovadas con versiones miniaturizadas de los aparatos y televisiones extraplanas, suponen una sensación de añoranza –y vértigo del tiempo vivido- con una fuerza inusitada en ningún mercado antes. Muchos de aquellos jugadores tienen ahora sus propios hijos a los que adoran enseñar los juegos que les marcaron.

A fin de cuentas, el caso de la industria electrónica es único también por sus circunstancias extraordinarias: es lo suficientemente joven para sorprender, crecer enormemente y seguir rompiendo moldes, pero a la vez lo suficientemente madura para generar esa sensación gradual de pertenencia y melancolía tan dulces para los que la hemos vivido desde el comienzo.

Una forma única de vivirlo

En el archipiélago nipón, toda esta corriente se vive de forma peculiar y distintiva. Como no podía ser de otra manera. Los homenajes están a la orden del día y las llamativas tiendas tematizadas en una marca o serie concreta, crecen constantemente. Un gran ejemplo de la celebración por estas sagas mayúsculas es fácilmente palpable en los homenajes a ‘Space Invaders’ del año 2018 en Tokio denominada ‘Space Invaders Exhibition’, donde se pudieron ver y disfrutar versiones gigantes de las misiones del juego, bautizadas como ‘giga max’ para hasta diez personas simultáneas en misma “pantalla” (más bien espectaculares ventanales ante el cielo nocturno de un gran ‘hall’ de siete por quince metros). Las imágenes son oro puro para cualquier fan.

En Umeda, Osaka, se abrió la primera tienda ‘pop-up’ de ‘Space Invaders’ con ropa, accesorios y casi cualquier cosa imaginable de la saga, durante 2018 y 2019. Aderezados por eventos que, empleando tecnología de realidad aumentada como mapeos de proyección y ‘bouldering’, permitían a los visitantes derribar a los malvados invasores a golpe de patada o puñetazo en suelos y paredes.

Seguramente muchos desconocíais el fuerte arraigo que tiene Japón en nuestros ídolos y recuerdos del pasado, pero la importancia en la cultura popular del País del Sol Naciente es tan mayúscula como lo es todo lo restante que emana de él. ¡Larga vida a los videojuegos y larga vida a Japón!